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Regulación al trabajo en altura: discusión desde lo alto

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Una moción parlamentaria, un reglamento de salud y dos estudios técnicos -en distintas etapas de desarrollo- son las iniciativas que actualmente rondan en torno a cómo regular el trabajo más allá de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Tras varios años de debate, la industria minera está atenta a que la discusión de sus efectos se enmarque bajo parámetros científicos que evalúen su impacto real y no sobre supuestos.

Por Silvia Véliz P. y Andrés Pozo B.

Se estima que en Chile hay 50.000 personas que trabajan a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar (msnm). Entre los casos más destacados está el proyecto Pascua-Lama, de la canadiense Barrick, que se ubica a 5.200 metros de altura y que en su peak de construcción necesitará 5.000 trabajadores. Así como esa iniciativa, hay más de una docena de faenas instaladas en otros lugares del país sobre los 3.000 metros, y en menor medida también existe personal del Ejército, Carabineros, Conaf, Aduanas y de complejos turísticos que laboran en estas condiciones.

Informes médicos indican que entre los 3.000 y los 5.000 metros la disponibilidad de oxígeno disminuye a un rango entre 14% y 11%, respectivamente, desde el 21% que se dispone estando a nivel del océano. En este ambiente, lo más probable es comenzar a sentir la falta de aire, sobre todo al hacer esfuerzo físico. El corazón comienza a latir más rápido, para así suplir la falta de oxígeno, lo que médicamente se conoce como hipoxia.

Sin embargo, no hay registros ni estudios que revelen los efectos físicos a largo plazo para quienes se someten regularmente a estas condiciones porque permanecen largos períodos en altura o quienes lo hacen intermitentemente a través de los sistemas rotativos de turnos.

Esta realidad es la que en 2007 llevó al gobierno de la época a iniciar la elaboración de un reglamento, que establece condiciones de salud determinadas para quienes realizan trabajos bajo esta condición. Ese marco normativo fue enviado recientemente a Contraloría para su toma de razón. El subsecretario de Minería, Pablo Wagner, cree que podría ser publicado en el Diario Oficial a fin de año.

Posterior a la tramitación de este reglamento, en junio de 2011, la senadora por Atacama Isabel Allende (PS) presentó un proyecto con el que pretende regular vía ley estas condiciones de trabajo. La iniciativa encendió las luces de alerta en la industria porque busca normar de forma más estricta el sistema de turnos y jornadas de trabajo en las faenas que estén en estas condiciones, así como las exigencias en cuanto a equipamiento médico y climatización que deberán tener los campamentos mineros que se encuentren sobre los 3.000 msnm. De prosperar, sería especialmente sensible el alza en costos y la mayor inversión que podría implicar para la minería, tanto para los yacimientos en funciones como para los que se encuentran en etapa de construcción. Pero también involucraría a toda empresa o institución que exponga a su personal a ejercer labores sobre esa altura.

La moción presentada por la senadora Allende fue aprobada en general, pero no ha avanzado en su trámite legislativo, lo que podría acelerarse próximamente debido a que el 11 de julio pasado caducó el plazo para introducirle indicaciones y ahora debe comenzar a discutirse en particular en las comisiones de Trabajo y de Minería y Energía del Senado.

La preocupación de la industria

Consultados gremios y distintas autoridades políticas, señalan que determinar los reales efectos que implicaría el trabajo en altura es importante para dar un marco a esta discusión. El principal argumento es que faltan estudios científicos y pruebas que permitan determinar el impacto de trabajar en altura y, sumado a eso, las medidas que se deberían tomar para mitigar este efecto en caso de ser necesario.

Con este objetivo el Consejo Minero y la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) licitaron hace unos meses un estudio médico, que fue adjudicado a la Universidad Católica, y esperan que hacia fines de año surjan los primeros resultados. Los gremios sostienen que hoy las grandes empresas mineras se autorregulan fijando estándares de salud, seguridad y calidad de vida apropiados para sus trabajadores. Añaden que no se está partiendo de cero y que ya se practican exámenes previos y controles de salud a los trabajadores, para evitar riesgos en muchos casos, tanto para trabajadores de planta como contratistas o de construcción, no se les permite ingresar al yacimiento si no tienen las condiciones requeridas. Agregan que los estudios arrojarán, además, las distintas variables que pueden influir en la salud, como la ubicación geográfica de los yacimientos y las condiciones climáticas, los que sumados al estado físico de cada persona, pueden arrojar conclusiones muy distintas.

“Hacen falta estudios técnicos antes de legislar en base a la opinión de sindicatos de trabajadores o de parlamentarios”, opina Rodrigo Rivas, ex gerente de Asuntos Corporativos de Barrick en Chile y socio de la consultora Valor Estratégico. Explica que quienes han impulsado la iniciativa son algunos sindicatos, en especial los ligados a la construcción de proyectos, quienes participan sólo por dos a tres años en la construcción de yacimientos u otras obras.

El origen del debate 

Pocas semanas atrás la senadora Isabel Allende visitó el campamento del proyecto Caserones, ubicado a unos 2.050 msnm en Atacama. “Es un ejemplo positivo que he visto en la industria, porque tiene salas multiuso, gimnasio, internet, entre otras cosas. Hay una consideración hacia los trabajadores que no he visto en otros lugares que he visitado, como Pascua-Lama”, lanza la parlamentaria, que luego aclara que su crítica es porque no tienen espacios de esparcimiento.

Relata que la moción surgió después de mantener reuniones con el Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de Montaje Industrial, Obras Civiles y Actividades Anexas (Sinami), organización que representa a 60 mil trabajadores.

Miguel González, secretario general de esa multisindical, explica que mantuvieron conversaciones con la Dirección del Trabajo para intentar normar esta situación, pero les señalaron que cualquier innovación debía ser producto de una modificación legal.

“Nosotros somos los que construimos los yacimientos donde no hay nada. Comenzamos a ver los problemas de salud que se generaban por la altura, como afecciones al corazón y a los pulmones”, describe González. En el proceso de recolección de antecedentes la multisindical participó junto al doctor Jaime Piña, del Departamento de Salud Ocupacional del Ministerio de Salud. Él -cuenta González- tiene la teoría de que trabajar más de diez días sobre los 3.000 msnm, puede afectar la salud por falta de oxígeno.

En un principio, se estableció en el proyecto de ley un turno de diez días de trabajo por diez de descanso, con jornadas de diez horas. Sin embargo, en las indicaciones ingresadas se corrigió la jornada, dejándola en doce horas. Según explica Allende, este cambio está dado porque una jornada de menos horas atentaría contra la naturaleza de la minería.

El gerente de Medio Ambiente de Sonami, Carlos Gajardo, asegura que considerando que es una iniciativa que aún no ha sido aprobada, “sería un poco prematuro tomar más medidas que aquellas que sean recomendables a la luz de cómo van evolucionando los estudios, y por supuesto creo que la industria hará valer los efectos que podría producirle a algún proyecto en las instancias correspondientes”.

La moción, además, intentará normar otros puntos, como la necesidad de contar con equipamiento permanente para otorgar oxigenación en campamentos instalados sobre 3.000 msnm, así como mejorar el estándar de los sistemas de transporte de los trabajadores hacia las faenas; también para mejorar el aporte nutricional de la alimentación y establecer controles de salud en la altura del yacimiento y no del campamento.

Producto de la discusión en el Congreso, los ministerios de Salud, Minería y del Trabajo acordaron realizar una licitación internacional para estudios sobre la materia. Incluso, se señaló desde una de estas reparticiones que tenía asignación presupuestaria, sin embargo a la fecha no se ha lanzado ningún proceso, pues recién se estarían elaborando las bases en la Subsecretaría de Previsión Social. La senadora Allende es enfática en señalar que seguirán avanzando en la tramitación del proyecto, ya que esperar el estudio podría retrasar en cerca de dos años la ley.

Negociación sindical

Sinami también optó por el camino propio ante la demora del estudio gubernamental. A mediados de junio llegaron a acuerdo con Codelco para establecer turnos 1×1 -por cada día de trabajo hay uno de descanso- en la construcción de nuevos proyectos como el Nuevo Nivel Mina de El Teniente o Chuquicamata Subterránea. Esto se suma a acuerdos similares que han logrado con Collahuasi, Pascua-Lama, Maricunga, Caserones y Escondida, todas ubicadas a más de 3.000 metros. Según la visión del secretario general de la multisindical, el proyecto de ley beneficiaría incluso más a las empresas que a los trabajadores, porque sinceraría desde el comienzo el costo de los proyectos. Explica que actualmente casi todos incorporan condiciones de turno 1×1, que luego originan conflictos con el mundo sindical, y son obligados a cambiar a la modalidad 2×1.

Estas modificaciones generan un impacto costoso para la industria, porque entre otras adaptaciones obliga por ejemplo a cambiar la lógica de los campamentos, sumando camas y reorientando el funcionamiento de los casinos. De hecho, González explica que todas las compañías con las que han llegado a acuerdo están implementando transformaciones.

Por eso, seguirán negociando con los proyectos nuevos y expansiones como Los Pelambres, El Peñón, El Morro, Cerro Casale, Lobo Marte y Quebrada Blanca, donde aspiran a conseguir condiciones similares.

El nuevo reglamento de salud 
Como resultado de la comisión que encabezó el doctor Jaime Piña, la autoridad resolvió modificar el Reglamento N° 594 sobre condiciones sanitarias y ambientales en los lugares de trabajo, incluyendo normas especiales para el trabajo en altura. La propuesta fue sometida a consulta pública y fue el resultado de una mesa de trabajo en que participaron gremios, sindicatos y técnicos. Hace pocos días, y luego de cinco años, el reglamento entró a Contraloría.El subsecretario de Minería, Pablo Wagner, destaca que este reglamento recoge la experiencia técnica y consensuada de distintos profesionales. En la normativa se establecen aspectos médicos, tales como que los trabajadores deberán ser sometidos a exámenes y evaluaciones para determinar su capacidad de trabajar en altura. Esas revisiones se realizarán en conformidad a lo que establezca una guía técnica especial que será elaborada por las autoridades de Salud.Además, todos los campamentos que estén ubicados a más de 3.000 msnm deberán disponer de medidas de mitigación de la hipobaria (disminución de la presión barométrica con respecto al nivel del mar), de oxigenación, humidificación o las disponibles por los avances científicos, que simulen las condiciones ambientales normales.