imgPost
La realidad minera y social de Chile y Perú

La-realidad-minera-y-social-de-Chile-y-Peru

Hace pocos días, el presidente de Perú, Ollanta Humala, solicitó a algunas empresas mineras instaladas en su país, suspender sus operaciones por al menos 30 días. Esta petición se hizo con el propósito de realizar revisiones medioambientales a las faenas de los principales proyectos, que obedece principalmente a los conflictos sociales suscitados en torno al agua y explotación en áreas agrícolas. El año pasado también paralizaron los proyectos de Newmont, Anglo American y Southern Copper. Esta agitación ha generado preocupación en el gobierno, puesto que se amenaza la inversión de miles de millones de dólares de las compañías en el país. Debemos recordar que la convulsión social en torno al proyecto Conga que incluso le costó la salida al presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, muy cercano al Presidente Humala.

Lo que hoy afecta a Perú, es consecuencia de lo impulsado durante el gobierno de Alan García, que incrementó las concesiones mineras, abarcando 24 millones de hectáreas, lo que auguraba un futuro envidiable en el vecino país, por la gran inversión extranjera. Sin embargo, esto también generó agitación social y el aumento de los conflictos mineros, porque no se ha podido convencer a la comunidad y autoridades locales que son proyectos sustentables, que implicarán beneficios económicos y sociales a largo plazo para todos.

Los desafíos que enfrenta la actividad minera en Perú son, en algún sentido, similares a los que tenemos en Chile. Lo que hoy nos domina es la incertidumbre, en comparación a la certeza que existía hace algunos años, para el desarrollo de proyectos mineros. El incremento de las demandas sociales; las mayores restricciones ambientales, incluyendo la adscripción del país a convenios internacionales que hacen más duras las condiciones de operación; y la demora en la aprobación de los proyectos, son elementos que las empresas deben considerar en su planificación de negocios. Se ha incorporado también un elemento nuevo en Chile y que es una realidad que ya existe en Perú: la gente se está expresando directamente. Común es ver imágenes de ciudadanos tomándose las calles por la demora de los buses o reclamado contra los abusos. Pero más impresionante que eso fue ver las imágenes de miles de chilenos marchando en diferentes ciudades del país para protestar contra las aprobaciones de Barrancones e Hidroaysén.

El desafío común para las empresas es, efectivamente, compartir el valor de sus negocios: que éstos sean rentables para la empresa y aceptado por todos los stakeholders. La empresa debe involucrarse con su entorno y su gente y tiene que ser capaz de resolver conflictos y ofrecer alternativas de solución de valor compartido.

Las empresas, más allá del cumplimiento de la ley, estándares internacionales y sus propias políticas, deben planificar exhaustivamente los impactos políticos, públicos y sociales para desarrollar proyectos. No es suficiente contar con el apoyo y respaldo de los gobiernos a la inversión, considerando el desarrollo y empleo que se generaría y que poco de él llegaba a las comunidades, sino que desarrollar proyectos verdaderamente sustentables que beneficien a todos.

Ver articulo completo