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Forestales y comunidad: La tarea de generar vínculos

“Promover el diálogo, y conocer los lugares donde se insertan, son aspectos que adquieren cada vez mayor relevancia en las relaciones de las empresas con los actores sociales”.

Conceptos como la licencia social, compartir beneficios con las comunidades y propiciar un diálogo vinculante forman parte del debate, respecto a la forma como las empresas forestales deben procuran actuar en los territorios donde se insertan.

Es así como Rodrigo Rivas, gerente general de la consultora Valor Estratégico, explica que “la experiencia ha demostrado que cualquier proyecto industrial que se instale sobre un determinado territorio debe realizar un trabajo de vinculación, lo más temprano posible, con las comunidades en las que se inserta”.

El especialista agrega que “los niveles de participación no deben ser únicamente informativos, tampoco sirve de mucho que sean de carácter consultivo, sino que la tendencia mundial y en nuestro país es que la participación ciudadana tenga el carácter de vinculante. Las comunidades no solo quieren ser informadas, sino que quieren participar en las decisiones que les afectan y referentes al desarrollo del proyectos en los lugares en los que viven. Para lograr esto, debe existir un compromiso en todos los niveles de la compañía”.

Conoce a tu vecino

Iván Chamorro, gerente de Asuntos Públicos y Responsabilidad Corporativa de Arauco, considera que “las empresas hoy no pueden estar ajenas al devenir de las comunidades en las que realizan sus actividades productivas. En pleno 2016 es fundamental avanzar en las distintas temáticas relacionándose con las comunidades de las que somos parte, conociendo sus características, respetándolas, dialogando y haciéndonos cargo del impacto que genera nuestra actividad. Este diálogo ha permitido llegar a acuerdos positivos, a generar instancias de trabajo, que validadas por los actores sociales, nos permiten una aproximación más constructiva”.

Y expresa que “en estos años, la experiencia nos da cuenta de que la generación de relaciones de respeto, basadas en el diálogo, permite desarrollar una visión que puede ser compartida tanto por empresas como por la comunidad. Y es importante que el diálogo se traduzca en estar mejor informados, pero también en tener acuerdos, y tener proyectos en común entre empresa y comunidad. Ser parte de la comunidad, también es trabajar juntos, sumar esfuerzos para tener un entorno mejor para todos”.

Vinculado a lo anterior, el abogado Sebastián Donoso considera que “todas las empresas –incluyendo las forestales- deben abordar sus relaciones comunitarias con un doble enfoque. Por un lado, desde el punto de vista de ‘los principios’, si podemos llamarlo así. Una vinculación sustentable con las comunidades debe basarse en el respeto, en un diálogo genuino y en la búsqueda de beneficios mutuos. Por el otro lado, me parece que los grandes temas que debe abordar ese diálogo genuino son los siguientes: cómo evitar los impactos sociales y ambientales de sus proyectos de inversión, y cuando ello no sea posible, cómo se mitigan, compensar y reparan adecuadamente esos impactos; mecanismos de participación de las comunidades en los beneficios del respectivo proyecto; y cómo la empresa orienta sus esfuerzos de responsabilidad social con una mirada del desarrollo, que incluya las visiones y prioridades de las propias comunidades”.

Aunque advierte que la opinión de la comunidades siempre será fundamental para el éxito de los proyectos. “pero más que vivir preocupados de esa opinión, las empresas deben concentrar sus esfuerzos en hacer las cosas bien, nivelar la cancha y generar relaciones virtuosas con las comunidades receptoras. Lo demás viene por añadidura”.

En ese contexto, el consultor Rodrigo Rivas considera que “las empresas, y no solo las forestales, deben realizar una gestión sustentable y anticiparse a los eventuales conflictos, poniendo especial atención a los verdaderos impactos que los proyectos pudiesen generar. En este sentido, es fundamental involucrarse y consultar oportunamente; reconocer y respetar los intereses y derechos de las comunidades, buscando acuerdos que generen beneficios netos positivos (sociales, económicos, ambientales y culturales).

Esto generará no solo una buena reputación de la empresa, sino la capacidad para atraer y retener a trabajadores, manteniendo la motivación, compromiso y productividad. Al mismo tiempo, se logrará una percepción positiva de inversionistas, autoridades, clientes, comunidad y otros públicos de interés”.

El factor indígena

Rodrigo Rivas, advierte que “la industria forestal tiene un complejo desafío, pues la mayoría de ellas están ubicadas en territorios con comunidades indígenas, lo que para desarrollarse hace necesario avanzar hacia una política de diálogo, cooperación y a la búsqueda de beneficios mutuos, evitando así el enfrentamiento y la oposición a los proyectos”.

El gerente general de la consultora Valor Estratégico manifiesta que “una de las principales demandas del pueblo mapuche, tiene que ver con la recuperación de territorios ancestrales. En las demandas por la recuperación de las tierras se ha involucrado a propietarios particulares, empresas hidroeléctricas y, principalmente, forestales. Las comunidades aledañas a estos terrenos se quejan de no obtener beneficios, sino perjuicios, como el deterioro económico, social y ecológico del territorio. En este escenario, no queda otra que incentivar y fomentar el diálogo, de manera de conciliar los legítimos intereses de los vecinos con la estrategia del negocio de las empresas”.

El abogado Sebastián Donoso considera que “no cabe duda que las empresas forestales han venido desarrollando un gran esfuerzo en materia de relaciones comunitarias, lo que se aprecia en mejoras tanto cualitativas como cuantitativas. Pero no es menos cierto que en parte de la opinión pública y de las propias comunidades existe una preocupación respecto a los impactos ambientales de los proyectos forestales, por ejemplo el efecto sobre los acuíferos de las plantaciones de especies exóticas. También existen cuestionamientos respecto a los beneficios que dejarían las empresas forestales en las comunidades que reciben sus inversiones, considerando que existiría alguna coincidencia entre las comunas con mayor superfi cie plantada y a la vez con mayores índices de pobreza. Seguramente todas estas cuestiones tienen una respuesta, pero probablemente hace falta más diálogo respecto a lo que se ha logrado y lo que se espera lograr”.

Las áreas de acción de las forestales

Las compañías forestales han progresado y realizado sus propios esfuerzos por fortalecer sus lazos con la comunidad, emprendiendo iniciativas de acuerdo a las necesidades locales.

La Fundación Educacional Arauco lleva más de 25 años, apoyando principalmente la educación municipal en las regiones en las que la empresa Arauco desarrolla actividades productivas, a través de programas de formación docente que permiten entregar a los alumnos una educación de calidad. “A la fecha, la fundación ha realizado programas en 34 comunas, beneficiando a más de 575 escuelas y más de 5.000 profesores, los que atienden anualmente a cerca de 95 mil alumnos”, señala Iván Chamorro.

A ello se suma el hecho que Arauco administra directamente los Colegios Arauco, Constitución y Cholguán. Además, “en el ámbito educacional durante 2015 en conjunto con Duoc UC inauguramos Campus Arauco, en la provincia de Arauco, una iniciativa que busca formar técnicos especializados que requieren las diversas industrias de la región y el país y por otra parte, enclavar en la comuna de Arauco, una institución de excelencia como es Duoc UC, que sumado a la Cámara Chileno Alemana, y Arauco, estamos desarrollando un modelo de formación inédito en el país, donde los jóvenes se formarán ‘en el lugar de trabajo’, es decir, directamente en nuestras plantas industriales, y también en aula”, comenta el ejecutivo de Arauco.

Regina Massai, subgerente de RSE de Masisa, detalla que “a nivel básico, se promueven prácticas operativas que reduzcan el impacto ambiental asociado a nuestras actividades, velando por el uso eficiente de los recursos y la administración de riesgos. A nivel de desarrollo, se identifican oportunidades que contribuyan al desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, a través de la generación de empleo, capacitación y educación, entre otros.

Es así como “las iniciativas sociales que se implementan, tendientes a fortalecer y consolidar la relación con las comunidades, son de diversa índole, como apoyo al emprendimiento local, desarrollo de proveedores, programas de educación ambiental escolar, Nivelación de estudios de adultos para completar educación básica y media, apoyo a mueblistas (formación y capacitación dirigida), entre otros”, explica Massai.

(Revista Lignum, abril 2016)