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En Puerto Varas: Relación empresa-comunidades será uno de los ejes de AquaForum 2015

El encuentro internacional destinará todo un bloque, además de un panel de conversación, para analizar los desafíos de la acuicultura en temas de Responsabilidad Social Empresarial.

A contar de las 08:30 hrs. del próximo martes 20 de octubre, en el Hotel Patagónico de la ciudad de Puerto Varas (Región de Los Lagos), se realizará el Congreso Internacional AquaForum 2015, organizado por Editec (casa editorial de los Medios AQUA) y el cual entre sus bloques tendrá como foco de debate a la relación de las empresas con su entorno, desafíos pendientes en sustentabilidad en la acuicultura y cómo se vinculan con sus comunidades compañías de otras industrias.

En este contexto, uno de los expositores será el gerente general de Valor Estratégico Consultores, Rodrigo Rivas, quien presentará “Las relaciones comunitarias como una relación de equidad” y también será parte del panel titulado “Desafíos de la acuicultura en la relación con las comunidades”, donde compartirá escenario con Pedro Vial y los gerentes generales de Puerto Ventanas S.A. y Minera Los Pelambres S.A., Jorge Oyarce y Robert Mayne-Nicholls, respectivamente.

En conversación con AQUA, Rivas detalló los alcances de su ponencia:

¿Qué desafíos plantea hoy la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)?

En temas de RSE aún hay mucho que decir. En primer lugar es importante recordar que se trata de un concepto que ha ido mutando con el tiempo. Antiguamente, la RSE se reducía a temas filantrópicos, aportes monetarios o se relacionaba con un buen desempeño ambiental.

Hoy sabemos que las comunidades nos plantean un desafío mucho mayor. Debemos abordar este concepto como un compromiso que no solo se circunscribe a la industria extractiva, sino que es necesario y valorado en todas las actividades económicas.

En un escenario nacional caracterizado principalmente por la desconfianza hacia las instituciones, autoridades y las empresas, la comunidad demanda participación y un diálogo oportuno y transparente, basado en compromisos concretos y en su derecho a participar en las decisiones que los afectan y en los beneficios que la actividad de las empresas genere en las zonas donde están emplazadas.

Lo que se busca es que las empresas sostengan este compromiso no solo en períodos de crisis, o cuando ven amenazada su reputación, sino que como parte de su quehacer. Sabemos que hoy no basta con cumplir con la legislación ambiental, tener la licencia social para operar resulta fundamental.

Queremos que el mundo acuícola conozca las experiencias de otros sectores, en este caso, la minería, la energía y el portuario, y cómo estas han enfrentado serias dificultades en sus entornos, superándolas con esfuerzo y trabajo, con el compromiso de sus dueños y trabajadores, pero, sobre todo, tomando en consideración a los vecinos.

¿Qué experiencia rescata de esta relación entre las comunidades y las empresas?

En primer lugar que el diálogo y el relacionamiento, tanto con comunidades como con otros actores, debe comenzar lo más anticipadamente posible. Esto permitirá despejar dudas y mitos respecto a los proyectos e incorporar, en lo posible, las observaciones de las comunidades en el proyecto.

Los niveles de participación no deben ser únicamente informativos, sino que con el tiempo han pasado a ser de carácter consultivo y, en el mejor de los casos, vinculantes. Las comunidades no solo quieren ser informadas, sino que quieren participar en las decisiones que les afectan y referentes al desarrollo del proyecto. En este escenario, nuestro rol es incentivar y fomentar el diálogo, de manera de conciliar los intereses de los vecinos con la estrategia del negocio de las empresas.

En este sentido, debe existir un compromiso en todos los niveles de la empresa. Solo así se podrá actuar con transparencia y lograr una comunicación permanente que acreciente la confianza y reduzca la incertidumbre, minimizando la resistencia e, idealmente, aumentando el apoyo a los proyectos.

Si bien los permisos ambientales para operar son el resultado de las autorizaciones legales correspondientes, en la práctica este derecho no es más importante que la licencia social que otorgan las comunidades cercanas a los proyectos y otros actores clave. Para obtener esta licencia, la empresa debe necesariamente contribuir a mejorar la calidad de vida de las comunidades. Hemos comprobado que una buena reputación facilita la aceptación de la empresa por su entorno social, y como resultado, mejora su capacidad competitiva en otros aspectos estratégicos.

A modo de ejemplo, en agosto de 2015 vimos cómo la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) anunció el retiro de la propuesta de habilitar cinco concesiones salmonicultoras en la comuna de Tortel, Región de Aysén, luego de que vecinos, organizaciones ambientalistas y de turismo de la zona rechazaran la llegada de esta industria a la zona. Agrupaciones locales lanzaron la campaña “Tortel Libre de Salmoneras”, cuyo objetivo era frenar la aprobación de las primeras concesiones para el cultivo de salmónidos. La iniciativa preveía el uso de 80 hectáreas de las aguas interiores de la comuna para el proceso de manejo genético de los salmones.

¿Cuál es la nueva tendencia en esta relación, usted cree que este trabajo es una inversión que las empresas deben hacer?

Más que una inversión, el trabajo con comunidades debiera considerarse como parte de los valores estratégicos del negocio. De esta manera se facilitará la obtención de la licencia social para operar, el acceso a recursos financieros, mejorar la reputación y contar con el compromiso y colaboración de empleados, proveedores y otros actores involucrados. Solo así las empresas podrán tener una gestión sostenible y minimizar los riesgos de su negocio. La licencia social debe mantenerse en el tiempo, adaptándose a los cambios y nuevos escenarios que afecten tanto a la empresa como a la comunidad.

El relacionamiento con comunidades –y con todos los actores involucrados- debe ser considerado como un compromiso permanente de toda la empresa. Ello, acompañado de un desempeño ético y responsable para contribuir al desarrollo económico y social de las mismas comunidades, los trabajadores y sus familias y la sociedad en general.

(22 de septiembre de 2015 – www.aqua.cl)